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16 mars 2014 7 16 /03 /mars /2014 08:41

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Es hermosa la chilena Camila Vallejo. Nadie la conocía (o casi) hasta ese mayo de 2011 en que se convirtió en el símbolo de airados estudiantes chilenos allá al sur, en Santiago. Ese Sur, al revés o al derecho, según se le mire, lejano y soleado cuando hay nieve en los países ricos, frío y casi europeo, cuando los europeos se van de vacaciones estivales.

Es hermosa, repito, Camila. Un día hasta casi me embullo a ir a escucharla en París, en un mitin con estudiantes franceses: pero no hay que exagerar. Ni siquiera la belleza justificaba volver a oír el lenguaje de mis peores pesadillas cubanas.

Conocida en el mundo entero la Camila: una especie de chilena Libertad guiando al pueblo que le hizo ganar premios: The Guardian de Londres la nombró Personalidad del año 2011, y la agencia France-Press la ubicó entre las 10 personalidades más influyentes en 2013.

 Ahora es un poco menos hermosa Camila, porque como a todos nosotros (y a pesar de dejarse filmar saliendo en bicicleta de la universidad en ejercicio a la vez físico y mediático) le va pasando por encima el tiempo. Geógrafa, la muchacha chilena. Novia y madre de la hija de un cubano comunista, Camila.

 Que exista un cubano emigrado comunista es ya todo un record de Guinness, supongo. Pero no un comunista así, de cafetín, no. Un comunista militante de la juventud comunista chilena, líder estudiantil (el cubano estudia medicina en Chile, acto paradójico, si se tiene en cuenta que según la propaganda de los Castro y la opinión de los latinoamericanos, Cuba es una potencia médica) e incluso presidente de una organización estudiantil hasta que lo relevara, precisamente,…Camila Vallejo.

Una amiga me dice en Facebook:

_ Sí, es de Santa Clara el novio de la Vallejo, del barrio, tú hasta conoces a la mamá…

Veo que el muchacho nació en 1983 y vivió en Santa Clara, la ciudad de mi infancia en Cuba. Me imagino haberlo cruzado por el Parque Vidal, o en mi camino diario al Campo de Sport donde iba a correr todas las tardes. Julio César Sarmiento Machado, se llama. Machado es un apellido santaclareño, no lejos de ahí nació el primer dictador de la historia de Cuba: Gerardo, lejano pariente de mi familia, por cierto.

Estoy embelesado de tanta común casualidad, ¿no? Algo une al novio de Camila y a mí: la misma ciudad compartida, las mismas casi cotidianas vivencias…

¿Puede ser casual (me pregunto intentando ser ingenuo) que este muchacho llegara a Chile desde Cuba con 19 años, y se convirtiera en dirigente comunista y agitador estudiantil y novio y formador privado de la líder comunista de las manifestaciones que sacudieron al gobierno de derechas de Sebastián Piñera? Las casualidades existen, claro. Pero el complot también…

No sé si Camila, antes dirigente de enardecidos estudiantes, ahora mamá de una niña y además diputada en el nuevo gobierno de Michelle Bachelet nada más y nada menos que por una municipalidad llamada Florida (para seguir en el cubaneo), ha tenido tiempo de leer sobre Cuba. No sé, tengo dudas. Exigirle que viva la vida de los cubanos, sería pedirle demasiado a esta burguesa airada, pero pedirle que se informe mejor no es algo injusto: en mi caso es casi una advertencia, tan bien que me cae su belleza.

 ¿Ha leído Vallejo el libro Persona non grata de su compatriota y Premio Cervantes de literatura Jorge Edwards expulsado de Cuba a pesar de haber sido el embajador de Allende en ese “país hermano”?  ¿Sabe Camila Vallejo por qué se suicidó en Cuba Beatriz Allende, la hija del presidente derrocado por Pinochet? Puede leerlo en Mea Cuba, un libro de otro Premio Cervantes, el cubano Guillermo Cabrera Infante. A Beatriz los servicios secretos cubanos le mandaron de novio y esposo a un agente. Al caer Allende, y ya de regreso a Cuba, es decir al infierno, el esposo cubano dio por terminada su misión y su relación: Beatriz terminó disparándose un tiro en la cabeza. Debe andar ahora, esta desdichada Beatriz chilena, acosada por harpías en el séptimo círculo, el que destinara Dante a los suicidas.

Quizás sea cruel esta recomendación de lecturas. O injustas. Pero la bella Camila podría despertar de su inocencia con la explicación de las casualidades en su propia cama.

Una mañana me desperté yo en París con una foto que por suerte vi después de haber dormido: ¡Camila Vallejos del brazo de Fidel Castro en La Habana! Pero no está sola Camila en la foto, la acompaña otra joven comunista chilena. Y Liudmila Álamo, ¡una muchacha con la que algún día de los años 90 me tomé un helado en el Coppelia de Cienfuegos!

Decididamente seguimos ligados por estrechos lazos afectivos la hermosa Camila Vallejo y yo. Cuánta ilusión, diría un romántico. Cuanto morbo, un chaval español. Tremendo lío, un cubano entusiasta.

Debo aclarar que en el momento de la foto mi remota amiga cienfueguera era Secretaria General de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba…ahora no. Liudmila fue defenestrada de su cargo, y debe deambular en piyama por algún puesto menor, como sucede siempre en la isla con quienes son destronados de improviso.

A Liudmila no la reconocí en la foto de tan gorda, parecía no haber parado de tomar helados desde la última vez que nos vimos por allá por el 92 (algo en común tienen los comunistas prósperos en Cuba con los triunfantes exilados cubanos: el peso, el volumen de la obesidad incontenida) pero sí, claro, sí reconocí a la Camila, que de furiosa indignada en Santiago pasaba a apacible enfermera en La Habana, con sonrisa lisa y mirada de admiración al dictador más longevo de la historia de América Latina.

¿Y a qué viene esta descarga mía sobre alguien que ya ha dejado las primeras planas? ¿No?, Camila. Pues resulta que hace unos días la hermosa Vallejo se atrevió a denigrar nada más y nada menos que a los estudiantes venezolanos que protestan contra Nicolás Maduro. De manera indirecta, claro, de manera evasiva: la indiferencia de ignorar es el más cruel de los rechazos.

La comunista y diputada chilena se opuso a una proposición de diputados de su país que querían protestar por el viaje de Maduro a Chile. Camila considera que todo viene de afuera, y que la causa de las muertes en las calles de decenas de estudiantes en Venezuela, es una conspiración de la derecha internacional.

Creo que ha habido una utilización mediática en Venezuela en alianza con grupos de derecha de Venezuela y también con Estados Unidos, por tratar de demostrar que en Venezuela hay una sistemática violación de Derechos Humanos.

Es decir que la líder de estudiantes coincide con las aberrantes acusaciones del propio gobierno de Venezuela y el de Cuba. No puede, ahora, indignarse Camila a favor de los estudiantes venezolanos como lo hizo antes por los de su país, porque su indignación es selectiva.

Como todos los comunistas, Camila ve el mundo fácil y binariamente dividido en dos: los buenos a la izquierda, los malos a la derecha. Y lo que no corresponda con sus propias ideas es enemigo, y por tanto, de derecha…aunque sean estudiantes como sus camaradas, quienes gritan por la libertad, contra la escasez, la corrupción, y la venta de su país…a Cuba.

Yendo más lejos: “En Chile aspiramos tener los logros alcanzados en Venezuela”, se ha atrevido a afirmar Camila Vallejo. A uno sólo le da por pensar en la célebre falta de papel higiénico que padecen los venezolanos…

Ahora mismo, mientras termino estas evocaciones, reaparece Camila, serena, con un pullover a rallas que la hacen parecer un marinero en tierra, detrás, justo detrás de Bachelet, la presidente, el día de la toma de posesión, allá al sur, en Santiago, la capital de la democracia más ejemplar y próspera de toda Latinoamérica.

Nicolás Maduro ha cancelado el previsto viaje oficial a Chile para saludar a la socialista Bachelet. Otra victoria del coraje de los venezolanos que siguen en las calles y alteran el itinerario del avión presidencial.

 Camila Vallejo no tendrá la ocasión de tomarse en su Santiago una foto con Maduro, de pasar de indignada estudiantil a enfermera apacible, como hiciera allá en La Habana, al lado de Fidel Castro y de mi antigua amiga Liudmila, la de los helados infinitos.

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Published by Armando VALDES-ZAMORA
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Ruben Poli 06/02/2015 04:46

Muy interesante, una pena que lo diluya con comentarios prejuiciosos como la ropa que lleva puesta o discriminativos hacia la obesidad o tratar de que la belleza sea equivalente de menosprecio. Pero vale la
observación.

Larthia 18/03/2014 09:35

Oye,que bueno está ese artículo!

Frank 17/03/2014 14:08

Como siempre Armando!Genial y verdadero en sus redacciones. Un abrazo fuerte

William 16/03/2014 17:26

Nunca defrauda Armando a sus lectores. Seria una buena idea que al menos unos cuantos de esos indignados selectivos que pululan por este grupo se animen a leer -y hasta quizas debatir- escritos
como este. Aunque solo fuera para aprender a expresarse con coherencia y -seamos optimistas- tal vez dar un primer paso en el camino hacia la comprension de que las personas no son ceritos o
palitos -aunque algunos lo aparenten- en este mundo cada vez mas digitalizado y/o "indignado" que habitamos.

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