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30 juin 2013 7 30 /06 /juin /2013 18:10

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(Guía para un lector exigente)

Los clásicos

En 1956 el escritor cubano Alejo Carpentier gana el Premio al Mejor libro extranjero publicado en Francia con su novela Los pasos perdidos. Carpentier se convierte así, para los lectores y críticos franceses, en el emblema de la literatura de lo real maravilloso latinoamericano, y del escritor cubano cosmopolita.

 La novela cuenta la tentativa frustrada del regreso a sus orígenes de un músico latino residente en París. La confrontación de dos universos culturales (el protagonista viaja acompañado de su mujer francesa), y sobre todo la exaltación de un paisaje y de una naturaleza que por su exuberancia se consideran fantásticos, sientan las bases de una escritura canonizada por los medios académicos franceses, y que se convierte en referencia obligada de los intelectuales interesados por la cultura latinoamericana en Francia.

Corresponde en 1971 al escritor Severo Sarduy dar a conocer al lector francés a José Lezama Lima, otro de los escritores cubanos clásicos, con una reseña sobre su novela Paradiso  publicada en Le magazine littéraire. La denominación de “Proust del Caribe” que utiliza Sarduy para describir la obra de Lezama, simplificará en lo adelante la complejidad y la extrañeza de su estilo. El barroquismo de su lenguaje al narrar la historia de una familia cubana desde principios del siglo XX,  y la acumulación de referencias culturales que se relacionan entre sí sin respetar límites temporales ni espaciales; son las marcas distintivas de un libro summa de toda la obra de este poeta, narrador y ensayista.

De alguna manera las apreciaciones sobre estas dos escrituras, sientan las bases de la recepción en Francia de la literatura  cubana contemporánea. Al menos de su versión culta apreciada por los medios universitarios. Carpentier representaría así al escritor cubano cosmopolita y comprometido, al creador por el lenguaje de una versión fantástica de la historia del continente americano que contradice y altera por la imaginación una visión colonialista  del Nuevo Mundo. Lezama Lima encarnaría por su parte al escritor barroco autóctono e inmóvil en una Habana en la cual él había sido el líder del más importante movimiento literario de la isla, el grupo Orígenes, y director de su revista homónima, considerada por el mexicano Octavio Paz como la mejor de la lengua en su época.

Virgilio Piñera, otro de los grandes clásicos cubanos del siglo XX ha sido poco traducido y  publicado en Francia, a pesar de ser un escritor de culto en Cuba, como lo demuestran las recientes festividades por su centenario. La escritura de Piñera no responde a los modelos de representatividad que el lector francés y, sobre todo la academia francesa, esperan de un escritor latinoamericano.

En las antípodas del barroco, de una identificación con la naturaleza y con la afirmación eufórica y excesiva de una identidad, Piñera es asociado en Francia a ciertas estéticas, precisamente europeas, por quienes, por su extrañeza y curiosidad, se acercan a su obra. Véase, a manera de ejemplo, la nota de contraportada con la cual la editorial Métailié promueve en 1999 una redición de sus Cuentos Fríos:

Hay, en estos silogismos helados, una burla cercana a la de Buster Keaton, o, para citar  uno de los amigos y cómplices de Piñera, un reír negro y solapado próximo al de Gombrowick. Paradójicamente se puede decir que este cubano pertenece a una gran corriente sarcástica y desesperada que, de Kafka a Schulz, ha marcado la literatura europea del este en este siglo.

Los hijos rebeldes de la revolución

            Tres escritores que publican en Cuba en los primeros años de la revolución y después salen al exilio, irrumpen en la década de los sesenta, con visiones estéticas diferentes, en el panorama editorial de la literatura latinoamericana en Francia: Guillermo Cabrera Infante que vivió hasta su muerte en Londres, Reinaldo Arenas que se suicida en Nueva York en diciembre de 1990, y el propio Severo Sarduy, exilado en París donde fallece de sida en 1993.

            En 1970 la traducción de Tres tristes tigres de Cabrera Infante obtiene en Francia el Premio al Mejor Libro extranjero. La escritura de Infante, en las antípodas de Alejo Carpentier, retoma el habla popular cubana y recrea La Habana desaparecida de los años 50 que precedieron a la revolución encabezada por Fidel Castro de quien, además, él se declara un ferviente opositor. Infante establece así un paradigma que contradice la visión predominante de cierta crítica que identificaba con comodidad esta literatura nacional con el barroco, y que hasta entonces no se veía confrontada a un autor devenido portavoz de la disidencia a Castro.

Por su parte Reinaldo Arenas publica en 1969 en París la novela El mundo alucinante  principal razón de su encarcelamiento por el régimen comunista, que prohíbe en esa época a los escritores cubanos la publicación en el extranjero sin autorización del estado. En la novela de Arenas se narra la biografía imaginaria de un fraile mejicano obligado a exiliarse y a una penosa errancia por Europa. Si bien Arenas acepta que la historia es uno de los temas primordiales de su literatura, él elige recrear en sus libros la vida de personajes víctimas de sus circunstancias y en confrontación con el poder. Sus memorias Antes que anochezca escritas poco antes de morir y publicadas primero en Francia y después en España, narran su vida como homosexual  bajo el totalitarismo, su exilio en Nueva York, así como las secuelas del Sida que lo llevan al suicidio. La versión cinematográfica de este libro Before Night Falls dirigida por Julian Schnabel es nominada a los Oscar en el año 2001.

Las novelas y los ensayos sobre el neobarroco de Severo Sarduy lo convierten en una de las referencias más importantes de la literatura cubana en Francia. Con su novela Cobra Sarduy obtiene el Premio Médicis en 1972 y se consolida como miembro del grupo Tel quel cuya influencia es evidente en su poética. A su vez Sarduy se reclama heredero de la estética lezamiana y trata de universalizar los atributos clásicos de la identidad cubana (la música, el habla popular, las creencias religiosas) a través de historias que llevan sus personajes a los escenarios y culturas más diversas. No es la historia quien juega un rol determinante en la representación y los conflictos de los personajes de Sarduy, sino el lenguaje y el cuerpo como zona de inscripción del deseo y de los excesos de la sociedad contemporánea.

Con una deslumbrante novela (El barranco) publicada primero en Francia en 1958 y después en Cuba, la poetisa Nivaria Tejera se da a conocer como novelista. Su libro siguiente, Sonámbulo del sol gana el prestigioso Premio de Biblioteca Breve en 1971, pero la polémica que lo promueve (el concurso era para libros inéditos y sin embargo la traducción francesa ya se había publicado en 1970), afecta su repercusión. Un apego excesivo a la estética del nouveau roman y la dificultad de su lectura por una escritura más propicia a la poesía que a la narrativa, explican quizás la poca repercusión de una novela enigmática como Huir la espiral (1987).

En los últimos tiempos

            El éxito editorial de la literatura cubana en los años noventa, que tiene su ejemplo más notable en Zoe Valdés, y en cierta medida incluye algunos libros de Eduardo Manet como L’île di lézard verd, Premio Goncourt de lycéens en 1992; representa una de sus dos tendencias predominantes en Francia hasta nuestros días. En esa misma década aparecen las traducciones de otros autores que ganan el favor de la crítica e integran una segunda tendencia más heterogénea.

La obtención del Premio al Mejor libro extranjero publicado en Francia en el año 2000 por su novela Tuyo es el reino hace de Abilio Estévez el representante más significativo de una escritura que adopta los emblemas tradicionales de la representación de lo cubano. Estévez recrea sus historias en escenarios y ambientes de la época republicana que precedió a la dictadura de Castro, y hace de la añoranza de este pasado, de la espera impaciente de una catástrofe anunciada, y del deseo de escapar de la isla, los motivos principales a partir de los cuales se estructura su imaginario.

Dos escritores residentes en Miami, y cercanos a Reinaldo Arenas, describen los contrastes de la vida de un exilado cubano en esa ciudad. Guillermo Rosales, antes de suicidarse, cuenta en su alucinante Boarding Home la vida cotidiana de un mendigo demente en un manicomio. Mientras que Carlos Victoria, amigo de Rosales, con su libro Puente en la oscuridad, como lo indica el título, sugiere la imposibilidad de remediar la cisura del exilio, a través de la historia de la búsqueda frustrante de un hermano acabado de llegar de Cuba.

Dos escritores cubanos Leonardo Padura, que vive en La Habana y José Manuel Prieto, exilado en Nueva York después de haber vivido en Siberia y en México, cuentan en sus libros más recientes historias que no tienen una relación directa con Cuba.

Padura obtiene el Premio Caillois en 2011 con su novela El hombre que amaba los perros que cuenta la vida del asesino de Troski. Autor de novelas policiales de éxito, Padura recrea de manera parabólica en esta biografía imaginaria algunas de las inhibiciones y paranoias que provocan en el hombre las imposiciones de un sistema totalitario.

 José Manuel Prieto en dos exquisitas novelas (Livadia y Rex ) narra curiosas experiencias intelectuales de un exilado; la de un narrador al cual la caída del comunismo ha sorprendido en la antigua Unión Soviética y trata de sobrevivir en una Europa por la cual se desplaza

En el primero de estos dos libros (saludado por elogiosas críticas en New York Time, Le Monde y Libération  y premiado en Alemania) el narrador busca por encargo una rara especie de mariposa al mismo tiempo que rinde un sutil homenaje a la literatura clásica y a la cultura rusa. En Rex un preceptor, tomando como único libro de referencia En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, imparte clases en Marbella al hijo de una pareja de rusos fabricantes de falsos diamantes. Más que un homenaje al escritor francés, el libro puede leerse como la tentativa imposible de alcanzar lo absoluto por medio de la escritura.

La traducción de un libro al francés suele interpretarse entre los escritores latinoamericanos como un signo de reconocimiento internacional a sus obras. En este sentido, y a pesar de las diferencias de Cuba, por razones históricas y políticas, con el resto del continente americano; ocurre lo mismo con los escritores cubanos.

Es necesario señalar que los libros más importantes de la literatura cubana han sido traducidos y publicados sistemáticamente en Francia. Sirva este breve panorama para discernir la abundante literatura comercial que reproduce engañosos clichés de lo cubano de los libros que mejor representan el imaginario de la isla; como guía para un lector exigente.


 * Texto publicado originalmente en francès: http://ifverso.fr/fr/content/panorama-de-la-litterature-cubaine-en-france y en inglés: http://ifverso.com/en/node/637911

  

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Published by Armando VALDES-ZAMORA
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Stacy Adams shoes for men 12/09/2014 07:12

I have read the publications of Alejo Carpentier. The Kingdom of this World is one of my favorite books. I think Carpentier's writing style integrated the resurgent Baroque style. I think that was none of the major reasons for his success.

José Manuel 01/07/2013 07:11

Déjame decírtelo con una sola palabra en cubano: soplao!

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