- Creo que todos los poemas que se han perdido, míos y de quien sea, están bien perdidos.
- Si de veras tienen algún interés, ya aparecerán algún día.
- Solo echo de menos un poema titulado «Teoría de la línea y de la esfera»,
- publicado, creo, en la revista Grafos,
- donde mi inolvidable y generoso amigo Guy Pérez Cisneros era Jefe de Redacción.
- Y le echo de menos porque no recuerdo nada del poema;
- pienso que con ese título puede ser interesante.
- Seguramente, si vuelvo a leerlo, no me gusta nada,
- y lamentaría su salida del limbo en que se encuentra.
Gastón Baquero
Oro futuro, llama, futura
Explanación de los deseos,
Sin arco, sin continuo
Golpear tras las columnas,
Como el lirio, apariencia,
Sostenida respuesta de las torres,
Oro de fuego, impar, breve
Cascada, suspirante volar,
Volar preciso dejando nieblas
Abrazadas, cernidas, desoladas
Al cristal bruñido colocado
Al borde del mirar, desencantado
Por siempre la mirada,
Haciéndola paisaje, figurada.
Lloro de abeja, lloro de arca
Lanzada a soledad, perpleja
Voluntad de los rosales lunados
Desde siempre, desde el caos
Hasta el fin, nace el designio,
Un sino que la noche alimentando
Traspone la arboleda, tenue velo
O teoría de jarrones, brumas caídas
Del puntiagudo gotear de los aleros
Sobre el cielo propicio de las manos
Sosegadas ya en luz, ya respondidas
Por voces del contorno, de la espesada
Conciencia del clarín, roja certeza
Que parte desde sí, toca el sendero
Intanto todavía, desgarrando
Pétalo, pliegue, pulso, pensamiento
De ave o ciclamor, vuelco callado
En honda carne, suspirante
Ascensión que desahoga
De sí la línea, el punto,
El seno de una estatua sorprendida
Por aletazos de búhos, por gemidos
De niño centenario o de azucena,
Línea que sube puntos a la aurora
Rogada al roce de una esplendorosa
Alianza de corcel y de sendero,
Alianza dada al cielo, sorbedora
Del fuego, artífice del arco,
Desquiciando paredes, sonreída
Como pez que afinca su destino
Saliendo de la mar, supuesta
Trabazón de los reflejos, uno y dos más,
Más uno y otro pronto, decapitado
Cero, vivienda del perfil,
De la columna y cúpula del cielo,
Vivienda remecida por el tacto
Procurado suspiro de las huestes
Lanzan de esfera en pos, de línea lanzan
Hacia el cielo, señor, hacia (qué exancto !)
El cielo no más, hacia la esfera
Asentada en el mar, esfinge
Con el pecho taladrado por niño
Entendimiento, por deseos
De línea giratoria de su rostro
Hasta ponerlo en sí misma otra vez,
Hasta ligando olor,
Y cuerpo y esperanza, canta
Sin fin, calandria, fuego
Sin fin, sin fin, esfera
De los cielos, línea del mar
Denominando al hielo, línea
Invitada por sí razón de cuerpo,
Oh esfera ! espera seguida en ti
Alientas, regocijas, saltas, fundes,
Retomas lo lineal, lo indefinido
Dormido en tu sangrar, serena
Lluvia de arcos, escapado dintel
Transmutando reinos del mar,
Cúpulas sabias, trino !, destino !
Tarea irresistible de los pechos,
Oh, esfera !, oh cielo a ciegas
Tocado por el sueño ! Canta
La línea en ti, canta, señora
Un vagar en tu mundo enderezado
Hacia la frente, sí, hasta la frente.
Grafos, La Habana, 1939
Gastón Baquero. Primeros textos (1936-1945)
Alberto Linares Brito (ed), Cuadernos de literatura.
Ateneo de La Laguna, 2001, p. 43-45